Así vivía el príncipe Harry en el internado de Eton: entramos en la habitación donde pasó algunos de los años más difíciles de su juventud

El segundo hijo de Carlos III y Diana de Gales decoró a su gusto el espacio en el que vivió durante aquella época, marcada por el duelo por la muerte de su madre, la soledad y su pasión por el deporte.
l príncipe Harry en su habitación de Eton decorada con fotografías personales entre ellas una imagen de su madre Diana...
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El príncipe Harry antes de la vida adulta: las imágenes de un periodo que le dejó huella

Siguiendo los pasos de su padre y de su tío, el príncipe George –hijo de Guillermo y Kate y sobrino de Harry– comenzó el curso el pasado 8 de septiembre en el colegio de Eton, en el condado de Berkshire, Inglaterra. Desde su fundación en el siglo XV, esta institución, a la que acuden los hijos de aristócratas y familias adineradas, ha acogido a numerosos miembros de la familia real británica. En 1998, el príncipe Harry comenzó aquí sus estudios, donde su hermano mayor, Guillermo, ya llevaba varios años. Allí descubrió un mundo duro en el que le costó encontrar su lugar y del que guardaría para siempre un recuerdo amargo.

El príncipe Harry con el uniforme de Eton y las manos en los bolsillos a su salida del colegio en 2003.

El príncipe Harry pasea por la entrada del internado de Eton, en el condado de Berkshire, Inglaterra

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El príncipe Harry vestido con el uniforme del colegio de Eton en 2003 sosteniendo un paraguas negro.

El príncipe Harry con el uniforme de Eton bajo la lluvia.

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Tiempos difíciles

Cuando el príncipe Harry comenzó el curso en Eton, su madre, la princesa Diana de Gales, había fallecido repentinamente apenas un año antes. A punto de cumplir 14 años, el segundo hijo de Carlos III seguía profundamente marcado por aquel trauma. A diferencia de Guillermo, que había llegado a Eton acompañado por sus padres y su hermano menor, Harry acudió únicamente con su padre. En su autobiografía, publicada en 2023 bajo el título de En la sombra (Plaza & Janés), recuerda este doloroso periodo y el “profundo impacto” –según sus propias palabras– que tuvo en él.

El príncipe Harry sentado ante el escritorio de su habitación del internado de Eton.

Harry estudiando en el escritorio de su habitación del internado de Eton.

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Un momento aún más difícil porque su hermano mayor le había pedido expresamente que no le hablara. “Willy me había dado instrucciones de hacer como si no tuviéramos nada que ver el uno con el otro. Me dijo: ‘No me conoces, Harold. Y yo no te conozco a ti’. Se estaba forjando su propia vida y no estaba dispuesto a renunciar a ella”. Harry respetó la norma, pero la quebrantó en una ocasión, cuando unos compañeros le afeitaron la cabeza: “Daba vueltas en círculos. Quería retroceder en el tiempo. Quería recoger el pelo del suelo y volver a pegármelo. Quería despertar de aquella pesadilla. Sin saber ya a quién recurrir, infringí la regla sagrada, el único mandamiento que nunca se debe transgredir, y corrí escaleras arriba, a la habitación de Willy. Se rió como los demás. Recuerdo que estaba sentado en su escritorio, inclinado sobre un libro, riéndose entre dientes, mientras yo permanecía de pie frente a él, acariciándome el pelo recién rapado”, recuerda sobre este episodio tan doloroso.

El duelo, la soledad y la dureza de la educación en Eton pusieron a prueba a Harry. En sus memorias, describe una institución austera y poco acogedora, concebida, según él, para “abrumar los sentidos, de modo que los visitantes se sintieran como peregrinos humildes y humillados. En una o dos ocasiones, confesé a algún profesor o compañero que no solo estaba en la clase equivocada, sino también en el lugar equivocado. Estaba completamente desbordado”.

l príncipe Harry en su habitación de Eton decorada con fotografías personales entre ellas una imagen de su madre Diana...

Harry en su habitación, rodeado de objetos personales y con una foto de su madre, Diana de Gales, a su izquierda.

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Un refugio personal

Frente a la austeridad que Harry atribuye al internado, las fotografías de su habitación muestran un espacio mucho más personal, decorado por el propio príncipe con todo aquello que le resultaba familiar. Las paredes aparecen cubiertas de fotografías, recortes y recuerdos, entre ellos una imagen de su madre, Diana de Gales, situada junto al escritorio. Sobre este se acumulan libros, papeles y pequeños objetos cotidianos, mientras que otros recuerdos y fotografías ocupan buena parte de las superficies disponibles. Lejos de una estancia solemne vinculada a su condición de miembro de la familia real, las imágenes muestran el dormitorio de un adolescente que hizo suyo el espacio rodeándose de sus referentes y afectos.

El príncipe Harry durante una clase de tecnología en el colegio de Eton.

Harry en una clase de tecnología.

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El príncipe Harry estudiando en el escritorio de su habitación del internado de Eton.

Harry, pensativo, en su habitación del internado de Eton.

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La pasión por los deportes

Afortunadamente, el deporte le permitió salir adelante. Practicaba a diario rugby, fútbol, críquet y polo, lo que le ayudaba a “no derrumbarme por completo”. A pesar de sus dificultades, Harry superó con éxito sus estudios y se graduó en Eton en 2003. “Yo era uno de esos niños del colegio a los que no les gustaba estudiar. Si no hubiera sido por la gran variedad de disciplinas deportivas que se ofrecían, de ninguna manera me habría quedado en el colegio”, confesó a la revista People. Tras finalizar sus estudios, se tomó un año sabático para llevar a cabo misiones humanitarias en África (sobre todo en Lesoto, con niños), en Australia y en Latinoamérica.

El príncipe Harry con el uniforme de Eton al finalizar sus estudios en 2003 con cuello blanco y pajarita.

El príncipe Harry, con el uniforme de Eton: el cuello blanco y la pajarita indican, según la tradición del centro, su condición de capitán deportivo de su residencia.

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El príncipe Harry sentado en su habitación del internado de Eton mientras limpia sus botas militares.

El príncipe Harry sacando brillo a sus botas militares.

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George, nuevo alumno de Eton

A pesar de la experiencia de Harry, Guillermo y Kate decidieron matricular a su hijo mayor en Eton, cuyo precio para el curso 2026-2027 asciende a 65.673 libras al año –unos 75.000 euros al cambio actual–. “Eton fue el refugio que Guillermo necesitaba desesperadamente”, declaró la biógrafa real Sally Bedell Smith a la revista People. “El centro ofrecerá a George el rigor académico que necesitará para el papel que le espera”. Para proteger la intimidad de sus alumnos, Eton ha reforzado además sus restricciones: se prohíbe fotografiar a los estudiantes en las inmediaciones del colegio y los de primer año no pueden utilizar smartphones.

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Artículo publicado originalmente en AD Francia