Cómo una casa de ladrillo de 74 m2 se ha convertido en el hogar perfecto para una coreógrafa

Estudio Tecalli diseña en México la casa de una artista de la ‘performance’ con espacios que se vacían para ensayar y techos pigmentados con el residuo de sus propios muros.
interior y exterior de una casa de ladrillo construida en mxico
Hacia el jardín, la cubierta inclinada de esta casa de ladrillo traza una diagonal sobre el muro, creando una geometría equilibrada en toda la fachada.© Amy Bello

Una casa de ladrillo en México en de 74 m² para una coreógrafa

Las necesidades de la casa de una coreógrafa y artista de la performance no son fáciles: tiene que ser un hogar, sí, pero también un espacio flexible y amplio donde apartar los muebles para ensayar o recibir alumnos para sus sesiones de danza. Por eso, Estudio Tecalli, fundado por Roberto Martínez, diseñó Casa Estudio F36, una vivienda de 74 m2 en el valle de Puebla (México), usando los preceptos de la arquitectura vernácula (ladrillo, herrería, hormigón) e inspirándose en la obra de Frank Lloyd Wright.

interior casa de ladrillo con forjados en verde

La escalera de madera con peldaños volados conecta las dos plantas y mantiene la calidez de los materiales.

© Amy Bello
La cocina de madera contrasta con el ladrillo y se recoge bajo el techo ms bajo de la casa en contrapunto con la doble...

La cocina, de madera, contrasta con el ladrillo y se recoge bajo el techo más bajo de la casa, en contrapunto con la doble altura del estar.

Amy Bello

Un solo espacio dividido en dos niveles

La parcela, de apenas 110 metros cuadrados y mucha vegetación hizo que fuera un reto adaptar el tipo de vivienda que se necesitaba construir. La distribución responde desde la sencillez en dos alturas. A nivel de calle, las estancias funcionan como una planta libre: la cocina queda algo apartada y todo el salón se puede reconvertir en una sala de ensayo.

La salida al exterior de esta casa de ladrillo está conectada por grandes puertas plegables de acero y vidrio que conectan las estancias con dos patios, de modo que el pavimento de barro cocido parece continuar hacia afuera y ampliar las estancias. “Se ha propuesto que la vivienda sea en sí misma un monoespacio, para que los espacios pequeños aún sigan teniendo una sensación de amplitud”, comenta Estudio Tecalli. En la primera planta, un dormitorio con un vestidor y baño completa el proyecto. El estudio planteó la vivienda como un volumen continuo atravesado por el doble nivel, para no perder la sensación de amplitud.

Los cantos de hormigón de los forjados recorren el volumen como líneas de nivel desde la calle se leen las dos plantas...

Los cantos de hormigón de los forjados recorren el volumen como líneas de nivel: desde la calle se leen las dos plantas sin necesidad de entrar.

Amy Bello
Los grandes ventanales por toda la casa enmarcan el paisaje para unir interior y exterior.

Los grandes ventanales por toda la casa enmarcan el paisaje para unir interior y exterior.

Amy Bello
Las puertas se pliegan y despliegan hacia dos patios para agrandar el espacio cuando se necesite.
Las puertas se pliegan y despliegan hacia dos patios para agrandar el espacio cuando se necesite.Amy Bello

El ladrillo, el gran protagonista

San Cristóbal Tepontla es uno de los centros de producción de ladrillo más importantes de la zona, un territorio pautado por hornos tradicionales y secado de barro. Y esto es lo que marca todo el carácter a la vivienda. El sistema constructivo nace de una lectura brutalista y sencilla, ya que los materiales son los protagonistas. Fachada e interiores están resueltos con ladrillo blanco, el local, llamado de Ajalpan; es, además, un ladrillo apreciado por su comportamiento térmico y acústico. La textura se completa con pilares de hormigón armado que dan verticalidad y amplitud al interior. Por otro lado, y como guiño a la arquitectura moderna mexicana de mediados del siglo XX, la herrería verde de las ventanas, puertas y barandillas aportan carácter.

Pero la auténtica protagonista de la casa está arriba. Los forjados se resolvieron con una bóveda abierta desde la que se ven los árboles, un sistema habitual en la construcción del país, que aquí, además, se ha dejado a la vista y se terminaron con un pigmento natural elaborado con el polvo del propio ladrillo, aumentando esa paleta color arena de toda la vivienda y transformando un espacio mínimo en habitabilidad cómoda y sin distracciones. El proyecto, según el estudio, busca funcionar como “un contenedor de actividades privadas y creativas, en contacto directo con la vegetación y con los ciclos del día”.

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